Hoy miro a través de ti, y me sonrío al verme a mi mismo. ¿Significará que me quieres tanto como yo a ti? Soledad, mi melancolía... y sentado escuchando melodías silenciosas, azules como yo. Sabes que jugaron con mis sentimientos, que rompieron mi corazón, bombardeando mis deseos de libertad, y ahora cautivo, solos tú y yo.
Mis piernas adoloridas. Toco mis heridas. No puedo avanzar, no puedo salir.
Jura que me extrañarás el día que haya de partir. Promete que recordarás esas cosas pequeñas, los detalles. Promete que recordarás. No estás, pero te siento a mi lado tan presente que puedo mirarme en tus ojos y sentir tu corazón.
¿Son lágrimas? Caen lágrimas por tus mejillas. Mírame, no llores por mi. Espero verte aquí, no ahora ni después. Cuando tenga que ser.
No hay por donde salir, no hay por donde entrar. Encerrado. Me prometieron libertad. Me prometieron un ideal. Juraron un mundo mejor. Creí.
Duele. No sabes cuánto. Sé que te dije que volvería pronto. Siempre cumplí, pero hoy te tengo que fallar. No te voy a extrañar, porque en cada respiro te tengo cerca. Pero duele no poder tocarte, ni escucharte, ni besarte ni decir te amo.
Busca en tu corazón las palabras que te dije antes de partir. No te dije adiós. No te besé. Te dije que volvería pronto, lo sé. Y de verdad traté, me esforcé. Pero ahora no, no puedo más. Te voy a fallar. ¿Me puedes mirar? No llores, no. No me he ido ni me iré. ¿Escuchas esas melodías azules en tu pecho?
Mi rostro dibuja una sonrisa. Ya no sufro, curioso, no siento esa pesadez ni el dolor. Comprendo que no tocarte ni escucharte ni besarte es solo un momento. Sí, esa sonrisa en tus sueños es la mía al cerrar mis ojos. Suéñame. Estoy cansado. Te esperaré. Te espero. No tengas miedo, que cuando te toque partir tendré todo listo para volvernos a reunir.
Cuesta respirar, mi ropa mojada y la ignorancia total de no saber en donde estoy. Peleamos porque no querías que partiera. Pero quebraron mi ideal. Las decepciones abruman. Dile que a ella también la quiero. Que no renuncie. Que la vida sigue.
Y si después de todo decides llorar, promete que lo harás sólo hoy. Que esta noche limpiarás tu corazón de pena. Y luego volverás a sonreír. Y me mirarás en cada sueño de cada noche, hasta que vuelvas a mi.
Las heridas no curan. El cuerpo se cansó. Mi alma no. Cerraré mis ojos y estaré esperando una eternidad. Olvida, no me enojaron tus palabras, entendí que algo sabías. Que en el fondo sabíamos que la despedida sería triste, porque tardaría en volver. Llega el momento. Cierro mis ojos. Promete, los detalles... la melodía... dile que la quiero. Dibuja una sonrisa. Esperaré a que llegues, cuando tenga que ser...
No te digo adiós, que fea palabra. Tan definitiva. No te digo adiós.
Hasta luego, amada estrella mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario